terça-feira, 22 de abril de 2014

Dioses en el camino

Salí a caminar
Y algunos dioses
Me sorprendieron en el caminho

No vale la pena mencionarlos
Pero conversé con ellos

Sólo me dijeron
Que esperara


Niña que mira

Niña que mira, mujer que ama
con el corazón saltando
a través de la mirada;
nina que me habla, mujer que desea,
yo también deseo
la perla de tu encanto.
Deseo el aliento
que cosecho en tu boca,
deseo la frescura
de tu piel mozuela.
Así voy adorando
tus instantes leves.
Adoro la huella
de tu aroma en la brisa
y el tizón oscuro
que viste tu cabello.
Niña frágil, mujer apasionada,
ángel que atiza
mi corazón en llamas.
No habrá espacio en este mundo
donde extender mis sueños
en que tomo tu mano
y bebo de tu alma.
No habrá espacio en este mundo,
pero lo habrá en tus manos;
niña que sueña, mujer que vive
regando de palabras
el huerto de la paz.
Niña que me susurra,
mujer que me besa,
saboreo el misterio
en el fruto de tu boca.
Niña mariposa, mujer gaviota,
escribiré en tus alas
mi palabra infinita.


Fuego azul

Flameaste azul y sensual.
Tus columnas de sal
Brotaron del suelo
A la penumbra.

Y después de tu danza de cortejo
Sembré en tu vientre
Toda la eternidad


segunda-feira, 21 de abril de 2014

Hada de la calle

Un hada de la calle
viajó por la avenida.
Sus ojos chocaron
contra el espejo
y fueron al encuentro de los míos.

Los cielos y semáforos
volaron atados
a su pelo.

Hada morena,
crin de café,
vi el mundo girar
junto con tus caderas.



domingo, 20 de abril de 2014

Imagen de omnibus

Derramabas la miel de tus cabellos
Sobre tu almohadón azul
Luego vi alejarse tu cuerpo menudo
Y perdí tus ojos
Que en el cielo
Fundieron su color.


Amor desvanecido

Aún camina por mi barrio
un fantasma silencioso;
yo lo sigo, cauteloso,
le pido lo que ha robado:

cien gramos de corazón,
un par de ojos admirantes,
estos ojos caminantes
tras un rastro de pasión.

Aún se acerca a mi ventana
tu sonrisa congelada;
¡qué sonría, iluminada,
aunque no la vea mañana!

Invade todas mis horas
la tristeza de pensar
que me pongo a recordar
lo que aún no tiene historia.

Socavan mi alma idiota
las memorias que no han sido,
como arrancándole el nido
la tormenta a la gaviota.

y sueño que soy tu amante
y tu amor vive en mi sueño,
mas despierto sin ser dueño
de tu beso ni su instante.


Divino juego milonguero

Caen monedas de oro de un bandoneón.
Pasa la estrella tanguera de nuestro cielo.
Una melodía luminosa enlaza al planeta
y anuda de promesas la madrugada.

Abre un vacío de abandono
y lo vuelca en una fuente
de milagros de amores.

Caminamos sobre ese hilo,
sobre esa cuerda de violín
que desafía al abrazo
a escalar los labios
y nadar entre cabellos.

Se insinúa una imagen encendida de erotismo
que compra el corazón,
que es superficie de bronce
en suculenta tinta roja y negra.

Y el ojo clavado y prendido
entre el mandato de taco y lazo
de las dulces cascadas de armonías,
se abre para el sueño
del juego de flechas que van
a cruzar amores y amarguras.

Llegará la mañana,
clara y luminosa,
cálida y satisfecha,
y el sueño se despedirá
con un abrazo al desnudo,
un enlace a la próxima noche
en la que el juego se repetirá,
pero no será como siempre.

La poesía late encarnada

La poesía late encarnada,
Se derrama en el cuerpo,
Nada en lágrimas,
Vuela en risas.

Pinta la imagen de un mundo,
Lienzos de noches
Y lunas sublimes.

Raya a navajazos
Las mesas de los bares.

Canta como pájaros
De servilletas de papel.

Se alimenta de cada pulgada del mundo.
No conoce leyes ni dioses
Más que los de sí misma.

Se flagela, se mata,
Se nutre de heridas.
Vive sus agonías,
Muere sus versos,
Nace de los ríos
Minados por el devenir.

Es paisaje vivo
Del valle donde el hombre arrastra
Su bagaje de sombras,
Sus amores podados.

Se hunde en un café
Negro de asfalto
Desafiando a cuchillo
El filo de una silueta en el humo.

Ritual de yerba

El ritual de yerba se alarga
Comenzó hace años
Viajó en trenes por los sueños
Y tuvo el color de una mocedad de azucenas

El ritualista envejece
Contemplando sus fracasos
Esos gusanos que comen las entrañas

El ritualista se consuela
Con las visiones futuras
De volver al jardín colorido
Donde jugaba a la felicidad
Con el terrible celo
De no dejar perecer el ritual

quinta-feira, 20 de março de 2014

Abrazo gris

Un abrazo gris
envuelve cálidamente
el caparazón de sal
que viste tu ser.

Una lluvia de palmas
cayó granizando
redoblando en los parches
de tus sueños.

Tus pupilas
no descubrieron
más verdes mares,
ni acarició más tus dedos
la aspereza de nuestra playa.

Qué más da
vivir en el gris
de nuestros abrazos,
si al final,
nos contemplaremos
en nuestros ensueños?