¿Qué flor podrá nacer
en este camino de piedras?
Entre ojos y brazos encendidos,
sólo se mastica una fruta amarga.
En un pasillo oscuro
me guían los ecos de un tango.
Palabras al pasar
intentan teñir la noche.
Mi jardín vive su invierno,
aún en pleno verano.
Nada concluirá este eco,
aunque amanezca nublado.
Guillermo Abraham
2015